La vivienda colectiva puede acortar brechas si prioriza la gestión comunitaria y plantas bajas vibrantes. El gran reto es diseñar proyectos híbridos con equipamiento público que rescaten la escala humana. Menos muros ciegos y más espacios de encuentro son la ruta para urbes latinas integradas, justas y dignas.
Paulina Grijalva en Voces Panamericanas